
¿Es hora de dejar de usar el vapor? Piénsese en utilizar lámparas de luz infrarroja para sus líneas de recubrimiento. Seamos honestos: el uso del vapor para el acabado de muebles es una práctica obsoleta. En realidad, se está calentando todo un espacio lleno de aire, con la esperanza de que ese calor llegue hasta el recubrimiento. Es un desperdicio de energía. Y ese tiempo de calentamiento… ¡es realmente agotador! Si tiene una línea de producción al estilo Barberan, cambiar a lámparas de luz infrarroja cambia completamente las cosas. En lugar de depender del aire caliente, se utiliza radiación directa. Imagínese estar bajo el sol en un día frío: el aire a su alrededor puede seguir estando frío, pero su piel siente el calor de inmediato. Así funciona la luz infrarroja: afecta directamente al recubrimiento, provocando la reacción necesaria para su curado, sin convertir toda la sala en una sauna. Lo mejor de todo es que basta con encender un interruptor y listo. Ya no hay necesidad de perder dos horas esperando a que el horno alcance la temperatura adecuada. ¿Funciona realmente este método? Por lo general, se puede recuperar el dinero invertido en unos 12 a 24 meses. Aquí está el motivo: primero, recuperamos espacio en el taller. Los secadores de luz infrarroja son más cortos, lo cual es un gran beneficio si su taller es demasiado pequeño. Además, ya no hay que pagar por calentar el aire. La energía solo se consume cuando la línea está en funcionamiento. Además, como el proceso de secado es más rápido, se puede acelerar todo el proceso. Así, se produce más producto y se desperdicia menos dinero. El “problema” (porque siempre hay uno) La luz infrarroja no es una varita mágica. Es poderosa… pero a veces demasiado. Debido a que el calor es muy intenso, hay que tener cuidado. Si la cinta transportadora se detiene o la línea disminuye su velocidad de forma inesperada, es posible dañar los productos. Para evitar esto, se necesita un sistema de transporte perfectamente sincronizado. También es importante asegurarse de que los vapores de disolventes salgan rápidamente del ambiente. De lo contrario, se convierte un problema de energía en un problema de seguridad. Si le preocupa hacer una reforma completa, intente empezar por cambiar solo la zona de secado. Verá cómo se reduce el consumo de energía de inmediato, y podrá comprobar cómo funciona antes de decidirse a convertir todo el túnel de curado.